Is. Isaías, capítulo Libro del profeta Isaías, capítulo 64
¡OH si 64.1 Sal. 18.9.rompieses los cielos, y descendieras, y á tu presencia se escurriesen los montes,
Como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre á tus enemigos, y las gentes temblasen á tu presencia!
Cuando, 64.3 Ex. 34.10. Jer. 5.4.haciendo terriblezas cuales nunca esperábamos, descendiste, fluyeron los montes delante de ti.
Ni nunca oyeron, 64.4 1 Co. 2.9.ni oídos percibieron, ni ojo ha visto Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.
64.5 cp. 26.3.Saliste al encuentro al que con alegría obraba justicia, á los que se acordaban de ti en tus caminos: he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en esos hay perpetuidad, y seremos salvos.
64.6 Lv. 5.2, etc.Si bien todos nosotros somos como suciedad, y 64.6 Fil. 3.9.todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y 64.6 cp. 40.6-8.caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.
Y nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para tenerte; por lo cual 64.7 cp. 54.8.escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.
1 confesiones y súplicas.
2 Promesas de salvación.
Ahora pues, Jehová, 64.8 cp. 63.16.tú eres nuestro padre; nosotros lodo, 64.8 cp. 45.9.y tú el que nos formaste; así que 64.8 Sal. 138.8. cp. 60.21.obra de tus manos, todos nosotros.
No te aires, oh Jehová, sobremanera, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad: he aquí mira ahora, 64.9 Sal. 79.13.pueblo tuyo somos todos nosotros.
Tus santas ciudades están desiertas, Sión es un desierto, Jerusalem una soledad.
La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te alabaron nuestros padres, 64.11 2 R. 25.9. cp. 63.18.fué consumida al fuego; y todas nuestras cosas preciosas han sido destruídas.
¿Te estarás quieto, 64.12 cp. 42.14.oh Jehová, sobre estas cosas? ¿callarás, y nos afligirás sobremanera?