Nm. Números, capítulo Libro de los Números, capítulo 24
Por fin Balán comprendió que el Señor tenía intenciones de bendecir a Israel, de modo que no fue a encontrarse con el Señor como lo había hecho anteriormente. En cambio, fue y dio una mirada hacia el campamento de Israel Nm. 23:3que estaba ocupando la llanura y ordenado según sus tribus. Entonces el Espíritu del Señor vino sobre Balán, quien proclamo la siguiente profecía:
«Balán, el hijo de Beor, el hombre cuyos ojos están abiertos, dice: He oído la palabra del Señor, y he visto lo que el Dios Altísimo me ha mostrado; mis ojos fueron abiertos:
»¡Ah, qué delicias aguardan a Israel, deleites en las tiendas de Jacob!Jos. 24:10
Los veo extenderse delante de mí como valles verdes y huertas fructíferas junto al río; como árboles plantados por el Señor mismo; como cedros junto a las aguas.Sal. 1:3; Jer. 17:8
Serán bendecidos con abundancia de aguas, y vivirán en muchos lugares.
El rey será más grande que Agag; su reino será exaltado.
»Dios los sacó de Egipto.
Israel tiene la fortaleza de un búfalo, y devorará a todas las naciones que se le opongan; les partirá los huesos en pedazos, y los herirá con muchas flechas.Nm. 23:22
Israel duerme como león, como leona, ¿quién se atreve a hacer que se levante?
Bendito será el que te bendiga, oh Israel, y maldito será el que te maldiga».Gn. 49:9
El rey Balac estaba pálido de ira. Golpeando las manos con furia gritó:
―Yo te llamé para que maldijeras a mis enemigos y en lugar de ello los has bendecido tres veces. ¡Lárgate de aquí! ¡Vete a tu casa! Yo quería darte un gran honor, pero el Señor te ha despojado de todo bien.
Balán contestó:
―Yo te dije por medio de los mensajeros que aunque me dieras un palacio lleno de oro y plata, yo no podría contradecir al Señor; te advertí que no podía hablar por mí mismo. Dije que hablaría solamente lo que el Señor me ordenara. Nm. 22:18En efecto, voy a regresar ahora mismo a mi pueblo, pero déjame primero decirte lo que los israelitas van a hacerle a tu pueblo.Nm. 25:1; Nm. 31:16; Ap. 2:14
Cuarto oráculo de Balán
Entonces Balán añadió:
«Balán el hijo de Beor, ¡es el hombre cuyos ojos están abiertos!
El oye las palabras de Dios y tiene conocimiento del Altísimo; él ve lo que el Dios Todopoderoso le ha mostrado.
»Calló, y sus ojos fueron abiertos y vio.
Vio el futuro de Israel.
¡Vio salir en la distancia, una estrella de Jacob!
Este Gobernador de Israel herirá al pueblo de Moab, y destruirá a los hijos de Set.Mt. 2:2; Gn. 49:10; 2 S. 8:2
»Israel poseerá todo Edom y Seír, y vencerá a todos sus enemigos.2 S. 8:14; Gn. 36:8
Jacob se levantará con poder y destruirá muchas ciudades».Ro. 9:5; 2 Co. 10:5; Ap. 19:6
Entonces Balán miró hacia las tiendas del pueblo de Amalec y profetizó:
«Amalec fue la primera de las naciones, pero al fin perecerá para siempre».Dt. 25:19
A continuación miró hacia los ceneos:
«Sí, están en una situación de fuerza, tienen su nido entre las rocas.Jue. 1:16; 1 S. 15:6
Pero los ceneos serán destruidos y el poderoso ejército de Asiria los deportará de esta tierra».
Concluyó sus profecías diciendo:
«Ay, ¿quién podrá vivir cuando Dios haga esto?
Barcos vendrán de las costas de Chipre, y someterán a Éber y a Asiria. También deben ser destruidos».Dn. 11:30
Entonces Balán y Balac regresaron cada uno a su lugar.Nm. 31:8