1 Ti. 1 Timoteo, capítulo Primera carta de Pablo a Timoteo, capítulo 5
Cómo tratar a viudas, ancianos y esclavos
No reprendas al anciano con dureza, sino exhórtalo con respeto, como a un padre; a los más jóvenes trátalos como a hermanos; a las ancianas, como a madres; y a las jóvenes, como a hermanas, con absoluta pureza.
Debes ayudar a las viudas, si estas no tienen quien las ayude. Pero si tienen hijos o nietos, estos deben hacerse cargo de ellas, porque su responsabilidad empieza con los de su propia familia. Así corresponderán al amor de sus padres y abuelos, porque eso le agrada a Dios.
La viuda que ha quedado enteramente sola, acude a Dios en busca de ayuda y pasa día y noche en oración y súplica. Lc. 2:37Pero la viuda que se entrega al placer, ya está muerta en vida.
Encárgales a todos estas reglas para que no tengan de qué acusarlos. El que no se ocupa de los suyos, especialmente de los de su propia familia, ha negado la fe y es peor que un infiel.Is. 58:7; Ga. 6:10
Para que una viuda pueda estar inscrita en la lista, debe tener por lo menos sesenta años de edad y no haber tenido más de un esposo. Tiene que haberse labrado una sana reputación por sus buenas obras, como por ejemplo, haber educado bien a sus hijos, haber sido hospitalaria, haber lavado los pies de los que son del pueblo santo, haber brindado ayuda a los que sufren y haber sido bondadosa en todo.Gn. 18:4
Las viudas más jóvenes no deben figurar en la lista porque lo más probable es que más adelante se dejen llevar por sus deseos, se alejen de Cristo y se quieran casar. Así serán culpables de haber faltado a su compromiso anterior. Además, se acostumbran a estar ociosas y andar de casa en casa y se vuelven perezosas, chismosas y entrometidas, hablando de lo que no deben.
Por eso, exhorto a las viudas jóvenes a que se casen de nuevo, que tengan hijos y que lleven bien su hogar. Así el enemigo no podrá hablar mal de ellas. Temo que algunas ya se hayan descarriado para seguir a Satanás.
Si alguna mujer creyente tiene una viuda en la familia, está obligada a mantenerla, y no debe dejarle esta carga a la iglesia. Así la iglesia puede dedicar sus recursos al cuidado de las viudas que no tienen a nadie en este mundo.
Los ancianos que cumplen bien con su deber en la iglesia, especialmente los que se dedican a predicar y enseñar, deben ser doblemente apreciados y recompensados. Recordemos que la Escritura dice: «No le pondrás bozal al buey que trilla el grano; ¡déjale comer mientras trabaja!». Y en otro lugar dice: «El obrero es digno de su salario».Dt. 25:4; Mt. 10:10; Lc. 10:7; 1 Co. 9:9
No hagas caso a ninguna acusación contra un anciano si no está respaldada por dos o tres testigos. Si de veras ha pecado, repréndelo ante la iglesia en pleno, para que nadie siga su ejemplo. Delante de Dios, de Cristo Jesús y de los santos ángeles, te encarezco que sigas estas instrucciones sin dejarte llevar de prejucios y favoritismos.1 Ti. 6:13
No impongas con ligereza las manos a nadie, porque corres el peligro de hacerte cómplice de pecados ajenos. Consérvate limpio de pecado.
No sigas bebiendo sólo agua; toma también un poco de vino por el bien de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.Sal. 104:15
Los pecados de algunos se echan de ver aun antes de ser investigados, pero hay pecados ocultos que sólo después saldrán a la luz. De la misma manera, las buenas obras de algunos se ven claramente, pero hay cosas bien hechas que no se sabrán sino hasta mucho después.