Tit. Tito, capítulo Carta de Pablo a Tito, capítulo 2
Sin embargo, tú enseña lo que está acorde a las creencias sanas. Tit. 1:9Los hombres de mayor edad deben ser respetables y sensatos,2:2 “Sensato”, o “considerado”, “con dominio propio”, “decente”. También en 2:5, 2:6 y 2:12. con una fe sana en Dios, amorosos y pacientes. Del mismo modo, las mujeres de mayor edad deben comportarse de una manera que demuestre que tienen vidas dedicadas a Dios. No deben destruir la reputación de la gente con su hablar, y no deben ser adictas al vino. 1 Ti. 2:9Deben ser maestras de lo bueno, y enseñar a las esposas más jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos. Deben ser sensatas y puras, hacendosas, hacedoras del bien y tener oídos prestos a lo que sus esposos les dicen. De este modo, no habrá nada malo que decir de la palabra de Dios. Ef. 5:22Del mismo modo, enseña a los hombres jóvenes a ser sensatos. Tú debes ser ejemplo de cómo hacer el bien en todas las áreas de la vida: muestra integridad y seriedad en lo que enseñas, 1 P. 5:3; 1 Ti. 4:12compartiendo creencias sanas que no puedan ser cuestionadas. Así, los que se oponen, se avergonzarán de sí mismos y no tendrán nada malo que decir acerca de nosotros. 1 P. 2:12Enseña a los siervos a que siempre obedezcan a sus amos. Enséñales que siempre deben procurar agradarles y no hablar mal a sus espaldas. 1 P. 2:18; Ef. 6:5; Col. 3:22Diles que no deben robar cosas para sí, sino demostrar que son completamente fieles y que pueden representar correctamente la verdad acerca de Dios, nuestro Salvador, en todas las formas.
Pues la gracia de Dios ha sido revelada, otorgando salvación a todos. Lc. 1:47; Lc. 2:30; Lc. 3:6; Tit. 3:4Nos enseña a rechazar el estilo de vida impío junto a los deseos de este mundo. Por el contrario, debemos vivir con sensatez, vidas de dominio propio que sean rectas ante Dios, en presencia del mundo 1 Jn. 2:15; Ef. 1:4mientras aguardamos la maravillosa esperanza de la aparición gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Hch. 24:25; 1 Jn. 3:2Pues él se entregó a sí mismo por nosotros, para podernos libertar de toda nuestra maldad, y para limpiarnos para él, como un pueblo que le pertenece, y que está dispuesto a hacer el bien.Ga. 1:4; Ef. 2:10; He. 9:14
Tales cosas debes enseñar. Pues tienes autoridad para animar y corregir en cuanto sea necesario. No permitas que nadie te menosprecie.