1 Co. 1 Corintios, capítulo Primera carta de Pablo a los Corintios, capítulo 4

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El sufrimiento del apóstol

Así que, considérenos los hombres como esclavos de Cristo y administradores de los secretos de Dios no revelados. 2 Co. 6:4Además, se requiere de los administradores que cada uno sea fiel.Mt. 24:45; Lc. 12:42

Para mí es de poca importancia que sea evaluado por ustedes o por tribunal humano. Ni siquiera me evalúo a mí mismo. Porque de nada de esto estoy consciente, de nada puedo justificarme. Sin embargo, el Señor es Quien me evalúa. Ex. 34:7; Job. 9:2; Hch. 23:1Así que, no juzguen algo antes de tiempo. Esperen hasta que venga el Señor, Quien demostrará lo escondido en la oscuridad y los motivos de los corazones. Entonces cada uno recibirá la aprobación de Dios.Mt. 7:1; Mt. 25:21; Ro. 2:1

Hermanos, estas cosas me las apliqué a mí mismo y a Apolos por causa de ustedes, para que por medio de nosotros aprendan a no pensar más allá de lo que está escrito a fin de que no sean arrogantes los unos contra los otros. Pr. 3:7; Ro. 12:3Porque ¿quién te considera superior? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te enorgulleces como si no lo hubieras recibido?Jn. 3:27

Ya están saciados. Ya enriquecieron. Ya reinaron sin nosotros. ¡Ojalá reinen para que nosotros también reinemos con ustedes!

Porque pienso que Dios nos exhibió a los apóstoles en último lugar, como a sentenciados a muerte, porque fuimos un espectáculo para el mundo, para los ángeles y para los seres humanos. Sal. 44:22; Ro. 8:36; 2 Co. 4:11Nosotros somos necios por causa de Cristo, pero ustedes, prudentes en Cristo. Nosotros somos débiles, pero ustedes, fuertes; ustedes, honrados, pero a nosotros se nos deshonra. Hasta ahora padecemos hambre y sed, nos vestimos pobremente, se nos golpea a puñetazos, no tenemos dónde vivir, luchamos y trabajamos con las propias manos. Cuando nos maldicen, bendecimos. Cuando nos persiguen, soportamos. Mt. 5:44; Lc. 23:34; Hch. 7:60; Hch. 20:34; 1 Ts. 2:9; 2 Ts. 3:8Cuando somos difamados, respondemos con bondad. Hasta ahora somos como la escoria del mundo, desecho de todos.

No les escribo esto para avergonzarlos, sino para amonestarlos como a hijos míos amados. Porque ustedes, aunque tuvieran 10.000 maestros en Cristo, no tienen muchos padres, porque en Cristo Jesús yo soy su padre por medio de las Buenas Noticias.Ga. 4:19; Flm. 1:10

Por tanto los exhorto: Sean imitadores de mí. Por esto les envío a Timoteo, quien es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual les recordará mi manera de actuar en Cristo, cómo enseño en toda iglesia dondequiera.

Y algunos se envanecieron porque yo no los visito. Pero los visitaré pronto cuando el Señor quiera y no conoceré las palabras de los envanecidos, sino su poder. Hch. 18:21; Stg. 4:15Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.1 Co. 2:4

¿Quieren que vaya a ustedes con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?2 Co. 13:10