He.İbr Hebreosİbraniler, capítulobölüm Carta a los Hebreosİbraniler'e Mektup, capítulobölüm 4

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Tengamos temor, no sea que, aunque se sostiene la promesa de entrar en su reposo, tal vez alguno de ustedes quede excluido.

Porque tanto a ellos como a nosotros se nos anunciaron las Buenas Noticias, pero a ellos no los benefició la Palabra de la predicación porque los que la oyeron no la mezclaron con la fe. 1 P. 1:12Pero los que creímos entramos en un lugar de reposo. Con respecto a los que no creyeron, dijo:

Juré en mi ira,

No entrarán en mi reposo.

Sin embargo, Él terminó todas las obras desde la fundación del mundo. He. 3:11Porque así dijo en algún pasaje con respecto al séptimo día:

Dios reposó de todas sus obras el séptimo día. Gn. 2:2; Ex. 20:11Y otra vez en este pasaje:

No entrarán en mi reposo. Sal. 95:11

Por tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les dieron Buenas Noticias no entraron por causa de desobediencia, Dios otra vez fija un día: Hoy, cuando dijo después de mucho tiempo por medio de David, como ya se dijo:

Hoy. Si escuchan su voz,

No endurezcan sus corazones. He. 3:7

Porque si el mismo Josué los hubiera llevado a un lugar de reposo, no hablaría después de estas cosas con respecto a otro día. Así que queda un reposo sabático para el pueblo de Dios. Ap. 7:14; Ap. 14:13Porque el que entró en su reposo, también reposó de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, a fin de que ninguno caiga en la misma desobediencia.

Porque la Palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra aun hasta la separación de alma y espíritu, y de coyunturas y tuétanos. Distingue pensamientos e intenciones del corazón. Is. 49:2; 1 P. 1:23; 2 Co. 10:4; Ef. 6:17; Ap. 1:16No hay criatura que se oculte en su presencia, sino todas las cosas están desnudas y expuestas ante los ojos de Aquél a Quien tendremos que rendir cuenta.Sal. 33:15; Jer. 23:24

Extraordinario Sumo Sacerdote

Puesto que tenemos a Jesús, el Hijo de Dios, el gran Sumo Sacerdote que traspasó los cielos, retengamos la confesión de fe. He. 6:20Porque no tenemos un Sumo Sacerdote Quien no se compadece de nuestras debilidades, mas bien tenemos Uno Quien fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero no pecó. Is. 53:3; Is. 53:9; He. 2:17Acerquémonos, pues, con confianza al trono de la gracia para que obtengamos misericordia y hallemos gracia para la ayuda oportuna.Ro. 3:25; Ef. 3:2