Pr. Proverbios, capítulo Libro de los Proverbios, capítulo 20
El vino lleva al hombre a la desvergüenza, las bebidas embriagantes al escándalo; ¡el que está bajo sus efectos no puede ser sabio!Is. 28:7; Ef. 5:18
La furia del rey es como el rugir del león, hacerlo enojar es arriesgar la vida.Pr. 19:12
Evitar los pleitos es honroso para el hombre, sólo el necio los empieza.
El perezoso no labra la tierra en otoño, en tiempo de cosecha buscará y no hallará.
Los pensamientos secretos son como aguas profundas; el que es inteligente los conocerá.Pr. 18:4
Muchos dicen que son amigos fieles, ¿pero se puede encontrar a alguien en quien confiar?Mt. 6:2; Lc. 18:8
El justo lleva una vida recta y honrada; ¡felices los hijos que vienen detrás de él!Dt. 7:13
Cuando el rey se sienta en su trono a juzgar, con una sola mirada echa fuera toda maldad.
¿Quién puede decir: «Tengo puro el corazón, estoy limpio de pecado»?1 R. 8:46; 2 Cr. 6:36; Job. 14:4; Sal. 51:5; 1 Jn. 1:8
El Señor aborrece las pesas falsas y las medidas que engañan.Pr. 11:1
Por sus acciones el niño revela si su conducta será pura y recta.
El oído para oír y los ojos para ver son obras de la creación del Señor.Ex. 4:11; Sal. 94:9
No seas dormilón o terminarás en la pobreza; mantente despierto y tendrás abundante pan.
«¡Esto no sirve!», dice el comprador al regatear, pero después se jacta de su buena compra.
Las palabras sabias son más valiosas que el oro y las piedras preciosas.
Toma en garantía la prenda del que salga como fiador de un extraño.Pr. 27:13
La comida que se gana con engaños tal vez sea sabrosa, pero al final será como llenarse la boca de arena.
El buen consejo asegura el éxito de los planes; no vayas a la guerra sin una buena estrategia.
El chismoso cuenta los secretos; no te juntes con el que habla de más.Pr. 11:13
Al que maldice a su padre o a su madre, la lámpara de su vida se le apagará en la más terrible oscuridad.Ex. 21:17; Lv. 20:9; Mt. 15:4; Mr. 7:10
La herencia que al principio se obtiene con facilidad, al final no traerá alegría.
No digas: «¡Me vengaré por el mal que me has hecho!». Confía en el Señor y él actuará por ti.Pr. 17:13
El Señor aborrece las pesas falsas y el uso de medidas engañosas.
El Señor dirige los pasos del hombre, ¿cómo puede entonces comprender su propio destino?Sal. 37:23
Es peligroso prometerle algo al Señor antes de considerar el costo.Hch. 5:4
El rey sabio encuentra a los malvados, los avienta y desmenuza bajo la rueda como trigo.Pr. 20:8
El espíritu del hombre es la lámpara del Señor, que examina hasta lo más profundo del ser.
El rey se mantiene seguro en su trono mientras la misericordia y la verdad lo protejan.Pr. 16:12
La gloria de los jóvenes está en su fuerza, la honra de los ancianos está en sus canas.Pr. 16:31
Los golpes y las heridas curan la maldad; los azotes purifican lo más íntimo del ser.