Ec. Eclesiastés, capítulo Eclesiastés, capítulo 4
Vanidad de las contrariedades entre humanos
Entonces volví a mirar todas las opresiones que se cometen bajo el sol.
Ciertamente vi las lágrimas de los oprimidos.
No tienen quien los consuele.
Y por el otro lado, el poder de sus opresores, la fuerza bruta.