Pr. Proverbios, capítulo Libro de los Proverbios, capítulo 30
Dichos de Agur
Dichos de Agur, hijo de Jaqué. Oráculos. Palabras de este varón:
Oh Dios, estoy cansado y agotado. Soy el más ignorante de los hombres; me falta discernimiento humano.1 Co. 15:9; Stg. 1:10
No he conocido la sabiduría, ni tampoco conozco al Dios santo. ¿Quién ha subido y bajado del cielo? ¿Quién retiene el viento en su puño o envuelve el mar en su manto? ¿Quién ha establecido los límites de la tierra? ¿Quién sabe su nombre y el de su hijo? Dímelo si lo sabes.Job. 38:4
Toda palabra de Dios es verdadera. Él protege a los que acuden a él en busca de protección. Sal. 12:6No añadas nada a sus palabras para que no te reprenda y te haga quedar como un mentiroso.Dt. 4:2; Dt. 12:32
Oh Señor, dos cosas te pido antes de morir, no me las niegues: Aparta de mí la mentira y la falsedad, no me des ni pobreza ni riquezas, dame sólo el pan de cada día. He. 13:5; Mt. 6:11; 1 Ti. 6:8Porque si tengo mucho, quizá te desconozca y diga: ¿Quién es el Señor? Y si tengo poco, quizá robe y deshonre así tu santo nombre.Dt. 8:12
Jamás ofendas al esclavo delante de su amo, o él te maldecirá y sufrirás las consecuencias.
Hay quienes maldicen a su padre y no bendicen a su madre. Hay quienes se creen puros, y no se han limpiado de su impureza. Is. 65:5Hay quienes se creen más que los demás y a todos miran con desprecio. Pr. 6:17Hay quienes tienen dientes como espadas y mandíbulas como cuchillos para devorar a los pobres de la tierra, y a los necesitados de este mundo.Sal. 55:21; Pr. 12:18; Jer. 9:8
La sanguijuela tiene dos hijas que siempre están pidiendo a gritos: «Dame más, más». Hay tres cosas, y hasta cuatro, que nunca quedan satisfechas: el sepulcro, el vientre estéril, el desierto árido y el fuego que todo lo consume.
Al que mira con desprecio a su padre y menosprecia a su madre anciana, que los cuervos le saquen los ojos y los buitres se lo devoren.Pr. 20:20
Hay tres cosas, y hasta cuatro, que me asombran y no entiendo: el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente en la roca, el camino del barco en alta mar, y el camino del hombre en la mujer.
Así hace la mujer adúltera: Come, se limpia la boca y después dice: ¿Qué tiene de malo lo que hice?
Tres cosas hacen temblar la tierra, y una cuarta la hace estremecer: el esclavo que llega a ser rey, el necio que le sobra la comida, la mujer amargada que al fin se casa, y la criada que le quita el lugar a su señora.
Hay cuatro cosas pequeñas en la tierra, pero que son más sabias que los mismos sabios: las hormigas, no son fuertes pero almacenan comida para el invierno; Pr. 6:6los tejones, no son poderosos pero construyen sus casas entre las rocas; las langostas, que aunque no tienen rey, marchan en formación perfecta; las lagartijas que se atrapan con la mano pero que se encuentran hasta en los palacios de los reyes.
Hay tres cosas, y hasta cuatro, que su andar es majestuoso: el león, poderoso entre los animales, que no retrocede ante nada, Dn. 7:4; Ap. 5:5el gallo orgulloso, el macho cabrío, el rey cuando conduce a su ejército.Ec. 8:4
Si te has engrandecido tú mismo como un necio, o si tramas maldades, ponte a pensar que al batir la leche se obtiene mantequilla, que al sonarse fuerte la nariz sangra, y que provocar la ira causa pleitos.Pr. 15:18