Entonces se fue un poco más lejos, se postró sobre su rostro y oró.
“Padre mío, por favor, si es posible, quítame esta copa de sufrimiento”, pidió Jesús. “Aun así, que no sea lo que yo quiero sino lo que tu quieres”.Mt. 20:22; Jn. 5:30; Fil. 2:8; He. 5:7