Pr. Proverbios, capítulo Libro de los Proverbios, capítulo 13
El hijo sabio acepta la corrección de su padre; el descarado no quiere escucharla.Pr. 15:12
El que habla el bien, cosechará el bien, pero los traidores tienen hambre de violencia.Pr. 12:14
El que cuida sus palabras, cuida su vida; el que descuida sus palabras provoca su propia ruina.Pr. 18:20; 1 P. 3:10
El perezoso desea mucho pero obtiene poco; el que trabaja obtendrá todo lo que desea.Pr. 21:25
El hombre justo detesta la mentira, pero el malvado trae deshonra y vergüenza.Sal. 119:163
La justicia protege al hombre que es recto, pero la maldad destruye al pecador.
Hay pobres que aparentan ser ricos, hay ricos que aparentan ser pobres.Pr. 12:9
El rico puede salvar su vida con sus riquezas, pero al pobre ni siquiera lo amenazan.Pr. 10:15
La luz de los justos brilla intensamente, pero los malvados son como lámpara apagada.Pr. 24:20; Sal. 37:21
El orgullo conduce a la discusión, pero en los que escuchan consejos hay sabiduría.
La riqueza mal ganada pronto se esfuma; la obtenida poco a poco se multiplica.Pr. 28:8
La esperanza frustrada trae angustia al corazón, pero el deseo cumplido es como un árbol de vida.
El que menosprecia la instrucción, pagará las consecuencias; el que la respeta recibirá su recompensa.Pr. 1:24; Os. 4:6
La enseñanza del sabio es fuente de vida, y libra de los lazos de la muerte.
El buen juicio trae aprecio, pero el camino del traidor lleva a la ruina.Pr. 10:11
El prudente actúa con inteligencia, pero el necio presume su necedad.
El mensajero malvado trae desgracia, pero el confiable trae alivio.
El que rechaza la corrección caerá en pobreza y deshonra; el que la acepta, recibirá grandes honores.
El deseo cumplido trae alegría, pero el necio detesta alejarse del mal.
El que anda con sabios, será sabio; al que anda con necios, lo lastimarán.
Al pecador lo persiguen los problemas; pero al justo lo recompensan las bendiciones.
El hombre bueno deja herencia a sus nietos; las riquezas del pecador se quedan para los justo.Job. 27:17
En el campo del pobre abunda la comida, pero la injusticia acaba con todo.
El que no corrige a su hijo, no lo quiere; el que lo ama, lo corrige.Pr. 23:13
El justo come hasta quedar satisfecho, pero el malvado se queda con hambre.Is. 65:13