Ap.계 Apocalipsis요한계시록, capítulo장 Apocalipsis de Juan요한계시록, capítulo장 19

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¡Aleluya!

Después de esto escuché que una multitud inmensa gritaba a viva voz en el cielo:

«¡Aleluya! ¡La gloria, el poder y la salvación proceden de nuestro Dios!, Dt. 32:43; Ap. 7:10; Ap. 12:10porque juzga con justicia y verdad. Ha castigado a la gran prostituta que corrompía la tierra con sus pecados, y ha vengado la sangre de sus siervos que ella derramó».

Y añadieron:

«¡Aleluya! ¡Las ruinas de ella humearán eternamente!».Is. 34:10; Ap. 14:11

Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron y adoraron a Dios, que estaba sentado sobre el trono, y decían:

«¡Amén! ¡Aleluya!».Ap. 4:4; Ap. 5:14; Ap. 15:3

Y del trono brotó una voz que decía: «Alaben al Dios nuestro los siervos del Señor que le temen, pequeños y grandes».

Entonces escuché algo así como las voces de una gran multitud o el estruendo de una catarata, o como el retumbar de grandes truenos. Y aquella voz gritaba:

«¡Alabado sea Dios! ¡El Señor, nuestro Dios Todopoderoso, reina!Ez. 1:24; Ez. 1:2; Ap. 11:15

Alegrémonos, regocijémonos y démosle gloria, porque ha llegado la hora de la boda del Cordero; y a su novia, que ya está preparada, Sal. 45:13; Pr. 9:1; Mt. 22:2; Lc. 14:16; 2 Co. 11:2; Ap. 21:2se le ha permitido vestirse del lino más fino, limpio y resplandeciente».

El lino fino simboliza las buenas obras del pueblo santo.Ap. 3:18

Y el ángel me pidió que escribiera lo siguiente: «Dichosos los que están invitados a la fiesta de bodas del Cordero». Y me dijo: «Este es un mensaje verdadero de Dios».

Entonces me postré a sus pies para adorarlo, pero me dijo:

«¡No! ¡No lo hagas! Soy un siervo al igual que tú y tus hermanos que proclaman fielmente su fe en Jesús. Adora sólo a Dios. El propósito de las profecías es dar testimonio de Jesús».

El jinete del caballo blanco

Vi entonces que el cielo estaba abierto y contemplé un caballo blanco cuyo jinete se llamaba Fiel y Verdadero, porque con justicia juzga y pelea. Ap. 6:2Los ojos de aquel jinete parecían llamas de fuego y en la cabeza traía muchas coronas. En la frente llevaba escrito un nombre cuyo significado sólo él conocía. Ap. 1:14; Ap. 2:18Vestía una ropa bañada de sangre y su nombre era: la Palabra de Dios.19.13 Vea Juan 1.1.Is. 63:2; Jn. 1:1

Los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos. Ap. 7:9De la boca salía una espada aguda con la que herirá a las naciones, a las que gobernará con puño de hierro. Él exprimirá uvas en el lagar del furor y la ira del Dios Todopoderoso. Sal. 2:9; Is. 11:4; Is. 63:3En su vestidura y en un muslo tiene escrito este título:

REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.Ap. 17:14; Ap. 19:12

Entonces vi que un ángel, de pie en el sol, gritaba a todas las aves que vuelan en el cielo: «¡Vengan! ¡Júntense a comer la gran cena de Dios! Jer. 12:9; Ez. 39:17Vengan y coman carne de reyes, capitanes, generales famosos, caballos y jinetes, y las carnes de toda clase de personas, grandes y pequeñas, esclavas y libres».

Entonces vi a la bestia y a los gobernantes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para pelear contra el que montaba el caballo blanco y contra su ejército.

Y la bestia cayó presa, y con ella el falso profeta que podía realizar milagros en presencia de la bestia. Con esos milagros había engañado a los que aceptaron la marca de la bestia y adoraron su imagen. Los dos fueron arrojados vivos en el lago de fuego que arde con azufre. Ap. 20:10Y los demás cayeron víctimas de la espada aguda que salía de la boca del jinete del caballo blanco, y todas las aves se hartaron de sus carnes.