Stg. Santiago, capítulo Carta de Santiago, capítulo 4
Entréguense a Dios
¿De dónde vienen todos los conflictos y peleas que hay entre ustedes? Vienen de ustedes mismos, de sus deseos egoístas que siempre están librando una guerra en su interior. Ro. 7:23; Ga. 5:17Ustedes desean las cosas pero no las consiguen. Su envidia puede llegar hasta el extremo de matar y aun así no consiguen lo que quieren. Por eso discuten y pelean. No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios. Y cuando le piden a Dios no reciben nada porque la razón por la que piden es mala, para poder gastar en sus propios placeres.Pr. 1:28; Is. 1:15; 1 Jn. 3:22
¡Gente infiel! ¿No saben que amar al mundo es lo mismo que odiar a Dios? El que quiera convertirse en amigo del mundo se convierte en enemigo de Dios. Jn. 15:19; Ro. 8:7¿Creen que es en vano lo que dice la Escritura? Pues da a entender que el espíritu humano que él puso en nosotros tiende hacia los malos deseos.4:5 el espíritu […] deseos o Dios amo celosamente al espíritu que puso en nosotros o el espíritu que él nos dio está lleno de envidia. Ver Éx 20:5. Gn. 6:5; Gn. 8:21; Ga. 5:17Pero el generoso amor que Dios nos da es aun más fuerte, por eso la Escritura dice:
«Dios rechaza a los orgullosos,
pero es bueno con los humildes».4:6 Pr 3:34Pr. 3:34; Lc. 14:11; 1 P. 5:5
Así que, entréguense a Dios, resistan al diablo y el diablo huirá de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Quiten el pecado de su vida pecadores. Concentren su mente en Dios, ustedes que quieren seguir a Dios y al mundo.4:8 Quiten […] al mundo Textualmente: Lávense las manos, pecadores; y purifiquen sus corazones, los de doble ánimo. 2 Cr. 15:2; Is. 1:15Laméntense, pónganse tristes y lloren. Que su risa se convierta en llanto y su felicidad en tristeza. Mt. 5:4Humíllense ante el Señor y él les dará honra.1 P. 5:6
Hermanos, no sigan hablando mal los unos de los otros. El que habla en contra de su hermano o quien juzga a su hermano está hablando en contra de la ley y está juzgando a la ley. Si tú juzgas a la ley, no estás siguiendo lo que ella dice y te conviertes en juez. Mt. 7:1Solamente Dios es el dador de la ley y él es el juez; así que, ¿quién te crees que eres para juzgar a los demás?Ro. 14:4
No planeen orgullosamente su vida
Oigan ustedes, los que dicen: «Hoy o mañana viajaremos a esta u otra ciudad y estaremos allí un año, y haremos negocios y ganaremos mucho dinero». Lc. 12:18Ustedes ni siquiera saben qué va a pasar con su vida el día de mañana, porque ustedes son como vapor que aparece solo por un momento y después desaparece. Job. 7:7; Pr. 27:1Por el contrario, siempre deberían decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello». Hch. 18:21; 1 Co. 4:19; 1 Co. 16:7Pero ahora ustedes se sienten orgullosos y son arrogantes; todo ese orgullo es malo. Si uno sabe hacer el bien y no lo hace, está pecando.Lc. 12:47