Mt. Mateo, capítulo Evangelio según Mateo, capítulo 4
Tentación de Jesús
El Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que el diablo lo tentara.
Luego de pasar cuarenta días y cuarenta noches sin probar bocado, Jesús sintió hambre y el diablo se le acercó.
―Si eres el Hijo de Dios —le dijo—, haz que estas piedras se conviertan en pan.
―¡No! —le respondió Jesús—. Escrito está: “Para vivir no sólo es importante el pan: debemos obedecer todo lo que manda Dios”.Dt. 8:3; Lc. 4:4
Entonces el diablo lo llevó al lugar más alto del templo de Jerusalén.
―Si eres el Hijo de Dios —le dijo—, tírate desde aquí. Las Escrituras dicen que Dios enviará a sus ángeles a cuidarte, y ni siquiera te tropezarás con las rocas.Sal. 91:11; Lc. 4:10
―Pero las Escrituras también dicen: “No pongas a prueba a tu Dios” —le respondió Jesús.Dt. 6:16; Lc. 4:12
Finalmente el diablo lo llevó a la cima de una alta montaña y le mostró las naciones del mundo y la gloria que hay en ellas.
―Todo esto te lo daré si de rodillas me adoras —le dijo.
―¡Vete de aquí, Satanás! —le respondió Jesús—. Las Escrituras dicen: “Sólo al Señor tu Dios adorarás, y solamente a él le obedecerás”.Dt. 6:13; Dt. 10:20; Lc. 4:8
El diablo se fue, y ¡los ángeles llegaron a atender a Jesús!
Jesús comienza a predicar
Cuando Jesús oyó que habían encarcelado a Juan, regresó a Galilea.Mr. 1:14; Lc. 4:14; Jn. 4:43
Pero no mucho después dejó Nazaret y se trasladó a Capernaum, junto al lago, en la región de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió la profecía de Isaías:
«Tierra de Zabulón y Neftalí, que estás en el camino al mar, al otro lado del Jordán, Galilea, donde tantos extranjeros habitan:
El pueblo que estaba en tinieblas vio una gran luz y al pueblo que andaba en regiones de sombra de muerte le resplandeció la luz».Is. 9:1
Y desde aquel mismo instante Jesús comenzó a predicar:
«Arrepiéntanse de sus pecados porque el reino de los cielos se ha acercado».Mr. 1:15
Llamamiento de los primeros discípulos
Un día, caminando Jesús a orillas del lago de Galilea, vio a dos pescadores que tiraban la red al agua. Eran Simón, mejor conocido por Pedro, y Andrés, su hermano.Mr. 1:16
«Síganme y los convertiré en pescadores de hombres», les dijo Jesús.
Inmediatamente dejaron la red y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a otros dos hermanos, Jacobo y Juan, que estaban sentados en una barca, con Zebedeo su padre, y remendaban las redes. Cuando Jesús los llamó, dejaron a su padre a cargo de lo que estaban haciendo y siguieron a Jesús.
Jesús sana a los enfermos
Jesús recorrió toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando las buenas noticias del reino y sanando las enfermedades y dolencias de la gente.
Su fama llegó hasta Siria, y le traían todo tipo de enfermos: No había enfermo, endemoniado, loco o paralítico que le trajeran y a quien no sanara. Mr. 6:55Y dondequiera que iba lo seguían multitudes enormes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, toda Judea y de los territorios al este del río Jordán.Lc. 6:17