Lc. Lucas, capítulo Evangelio según Lucas, capítulo 10
70 enviados
Después de esto, el Señor designó a otros 70, a quienes envió de dos en dos a los lugares a donde Él pensaba ir.
Y les decía: La cosecha en verdad es mucha, y los obreros pocos. Hablen, pues, con el Señor de la cosecha para que envíe obreros a su cosecha.Mt. 9:37; Jn. 4:35
¡Vayan! Consideren que los envío como corderos en medio de lobos. Mt. 10:16No lleven bolsa de dinero, ni mochila, ni sandalias y a ninguno saluden en el camino.2 R. 4:29; Mt. 10:10
Cuando entren a una casa primeramente digan: ¡Paz sea a esta casa! Mt. 10:12; Mr. 6:10Si vive ahí un hijo de paz, la paz de ustedes reposará sobre él, y si no, regresará a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, coman y beban lo que les den, porque el obrero es digno de su salario. No vayan de casa en casa.Dt. 24:14; Mt. 10:10; 1 Ti. 5:18
En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les sirvan, sanen a los enfermos que estén allí y díganles: El reino de Dios se acercó a ustedes.
Pero en cualquier ciudad donde entren y no los reciban, salgan a sus plazas y digan: Les sacudimos aun el polvo de su ciudad que se nos pegó a los pies. Pero sepan esto: El reino de Dios se acercó.Mt. 10:14; Hch. 13:51
Les digo que en el día del juicio será más tolerable el juicio para Sodoma que para aquella ciudad.Mt. 11:24
Maldiciones para Corazín, Betsaida y Cafarnaúm
¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se hicieron en ustedes, hace tiempo habrían cambiado de mente, sentadas en tela áspera y ceniza. Is. 23:1; Ez. 3:6; Ez. 26:2; Mt. 11:21Por tanto el juicio será más tolerable para Tiro y Sidón que para ustedes.
Y tú, Cafarnaúm, ¿serás exaltada hasta el cielo? ¡Hasta el infierno 10.15 Lit. Hades te hundirás!
El que los oye a ustedes, me oye. El que los rechaza, me rechaza. El que me rechaza, rechaza al que me envió.Nm. 16:11; Mt. 10:40; Lc. 9:48; Jn. 13:20
Regreso de los 70
Los 70 regresaron con gozo y decían: Señor, aun los demonios se nos someten en tu Nombre.
Les dijo: Yo veía a Satanás que cayó del cielo como un rayo. Recuerden que les di potestad de pisar serpientes y escorpiones y sobre todo el poder del enemigo, y que de ningún modo algo les haga daño. Sal. 91:13; 1 Jn. 2:13Pero no se regocijen por esto, que los espíritus se les sometan, sino regocíjense porque sus nombres están inscritos en los cielos.Is. 4:3; Dn. 12:1; Fil. 4:3
Alabanza por los niños
En aquella misma hora se regocijó muchísimo en el Espíritu Santo y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de sabios e inteligentes y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Is. 32:4; Mt. 11:25; 1 Co. 1:21; 2 Co. 4:3Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre. Nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarse.
Al dar la vuelta hacia los discípulos en privado, les dijo: Inmensamente felices los ojos que ven lo que ustedes ven, Mt. 13:16porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y oír lo que escuchan, y no lo escucharon.1 P. 1:10
Relato sobre el buen samaritano
De repente un doctor de la Ley apareció para probarlo y preguntó: Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna?Mt. 22:35; Mr. 12:28
Jesús le preguntó: ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?
Él contestó:
Amarás al Señor tu Dios de todo corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con todo tu entendimiento, y a tu prójimo como a ti mismo.Lv. 19:18; Dt. 6:5; Mt. 22:37; Mr. 12:29
Le dijo: Respondiste correctamente. Haz esto y vivirás.Lv. 18:5
Pero él para justificarse preguntó a Jesús: ¿Quién es mi prójimo?
Jesús le respondió: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de salteadores. Lo desnudaron, lo golpearon, lo dejaron medio muerto y huyeron. Un sacerdote bajaba por aquel camino y al verlo, pasó por el lado opuesto. Hch. 10:28Un levita llegó al lugar y cuando lo vio también pasó por el otro lado.
Pero un samaritano que viajaba, pasó cerca de él. Lo vio y fue movido a compasión. Se acercó, le vendó las heridas, les derramó aceite y vino, y lo puso sobre su propia cabalgadura. Lo llevó a un hospedaje y cuidó de él. Cuando salió el día siguiente le dio dos denarios al hospedador y le dijo: Cuídalo, y lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó entre los salteadores?
Y él contestó: El que hizo la misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Vé y haz tú lo mismo.
En casa de Marta y María
Al proseguir ellos, Él entró a una aldea y una mujer llamada Marta lo hospedó.Jn. 11:1; Jn. 12:2
Ésta tenía una hermana llamada María, que escuchaba la Palabra sentada a los pies del Señor. Pero Marta, quien estaba atareada con muchos quehaceres, se acercó a Él y le dijo: Señor, ¿No te preocupa que mi hermana me dejó servir sola? Dile que me ayude.
Entonces el Señor le respondió: Marta, Marta, estás afanada y distraída en muchas cosas, pero solo una es necesaria. María escogió la buena parte, la cual no se le quitará.