Sal. Salmos, salmo Libro de los Salmos, salmo 110
La promesa del Señor
Canción de David.
El SEÑOR le dijo a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
hasta que ponga a tus enemigos
bajo tu poder».
El SEÑOR extenderá desde Sion la autoridad de tu reino110:2 la autoridad de tu reino Textualmente: el cetro de tu poder.
hasta que domines a tus enemigos.
De buena gana tu pueblo se ofrecerá
cuando juntes tu ejército.
Sobre las montañas sagradas los conducirás;
se reunirán temprano en la mañana;
te rodearán y no se apartarán de ti.
El SEÑOR hizo una promesa
y no se echará atrás:
«Serás sacerdote para siempre,
de la misma manera que Melquisedec».
El Señor está a tu derecha,
y el día de su enojo hará pedazos a los reyes.
Dios juzgará a las naciones;
amontonará cadáveres;
quebrará cabezas en toda la tierra.
Por el camino, beberá agua de un arroyo,
y por tanto recobrará su fuerza.110:7 recobrará su fuerza Textualmente: levantará la cabeza. Probablemente se refiere al hecho de levantar la cabeza después de beber el agua y también al hecho de ganar la batalla.