Nah. Nahúm, capítulo Libro del profeta Nahúm, capítulo 1
Este libro trata de la profecía de Nahúm de Elcós, la visión que tuvo de parte de Dios acerca de la ciudad de Nínive.1:1 Nínive La capital de Asiria. Asiria destruyó a Israel en los años 722–721 a. C.
El Señor está furioso con Nínive
El SEÑOR es Dios celoso y vengador.
El SEÑOR es vengador,
pues no hay ira mayor que la suya.
El SEÑOR se venga de los que se ponen en contra suya
y se enfurece contra sus enemigos.Ex. 20:5; Jos. 24:19
El SEÑOR no se enoja con facilidad,
y también es muy fuerte.
El SEÑOR no dejará sin castigo al culpable.
Anda entre torbellinos y tormentas de arena;
las nubes son el polvo de sus pies.Sal. 86:5; Job. 5:18
Regaña al mar y este se seca;
hace evaporar todos los ríos.
El Basán y el Carmelo se resecan;
las flores del Líbano se marchitan.Is. 50:2
Ante él tiemblan las montañas
y se derriten los montes.
El mundo entero y cada uno
de los que lo habitan tiemblan ante él.Ex. 19:18; Dt. 32:22; Sal. 97:5
¿Quién podrá enfrentársele cuando se enfurezca?
¿Quién podrá soportar el calor de su furia?
Su ira se esparce como el fuego
y hasta las rocas son destruidas a su paso.Ap. 6:17; Gn. 19:24; Dt. 32:22
El SEÑOR es bueno para quienes esperan en él;1:7 para quienes esperan en él Según Septuaginta. Texto masorético no tiene estas palabras.
es refugio en tiempos difíciles
y protector de los que acuden a él,Sal. 1:6; 2 Ti. 2:19
¡y en medio de la gran inundación!
Dios arrasa con la hostilidad,
él persigue a sus enemigos hasta que mueran en oscuridad.
¿Qué hacen algunos tramando planes contra el SEÑOR?
Él desbaratará esos planes
y se asegurará de que no surja nuevamente la hostilidad.
Aunque sean como espinos enredados
y borrachos saturados de licor,
ellos serán consumidos como paja seca.Is. 9:18
Ya se ha ido él que pensó hacerle mal al SEÑOR,
él que aconsejó la maldad.
Esto dice el SEÑOR:
«Aunque ahora los asirios estén sanos y sean muchos,
de todas maneras serán cortados y desaparecerán.
Judá, te he hecho sufrir,
pero no te haré sufrir más.
Destrozaré el yugo que pesa sobre ti,
romperé las ataduras que te aprisionan».Jer. 27:2
Pero, en cuanto a ti, rey de Nínive,
el SEÑOR ha dado esta orden:
«No tendrás descendientes;
destruiré todo ídolo y toda estatua
que haya en el templo de tus dioses.
Te tendré lista la tumba
porque no vales nada».2 R. 19:37
De las montañas viene un mensajero que trae buenas noticias,
que proclama paz.
Judá, celebra tus festivales,
cumple a Dios tus promesas,
pues aquel perverso nunca más te atacará;