Sal.시 Salmos시편, salmo편 Libro de los Salmos시편, salmo편 119

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Dichosos los que van por caminos perfectos, los que andan conforme a la ley del Señor. Dichosos los que obedecen sus normas, y lo buscan con todo su corazón. Sal. 19:11No hacen compromisos con el mal y sólo andan en los caminos de él.1 Jn. 5:18

Nos has ordenado cumplir cuidadosamente tus mandamientos. Dt. 4:5¡Que se puedan ver tus leyes en lo que yo hago! Lc. 1:6Entonces no seré avergonzado, cuando compare mi vida con tus mandamientos.1 Jn. 2:3; Ga. 6:16

Cuando aprenda tus leyes justas, te mostraré mi gratitud viviendo como debo. Obedeceré tus normas, no me abandones.

¿Cómo puede mantenerse íntegro el joven?, viviendo conforme a tu palabra. Jn. 15:3; 1 P. 1:22Me he esforzado cuanto he podido por hallarte: no permitas que me desvíe de tus mandamientos. Is. 63:17He atesorado tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti.Dt. 6:6

Bendito Señor, enséñame tus normas. He repetido en voz alta todas tus leyes, y en ellas me he regocijado más que en las riquezas. En ellas meditaré y las acataré plenamente. Me deleitaré en tus normas y no olvidaré tu palabra.

Bendice a tu siervo dándole vida para que pueda continuar obedeciéndote. Abre mis ojos para que vean las maravillas de tu ley. Dt. 17:19En esta tierra soy un extranjero; necesito que tus mandamientos me guíen, no los escondas de mí. 1 Cr. 29:15; He. 11:13Estoy agobiado continuamente por el deseo de conocer tus leyes.

Tú reprendes a los malditos orgullosos, a los que se apartan de tus mandamientos. Dt. 11:28No les permitas que se burlen de mí y me insulten porque obedezco tus normas. Pues hasta los poderosos se confabulan contra mí; pero yo meditaré en tus decretos. Sal. 2:2Tus leyes son mi deleite y también mis consejeras.Dt. 17:19

Estoy tirado en el polvo completamente desalentado; dame vida conforme a tu palabra. Te hablé de mi forma de vivir y tú respondiste. ¡Enséñame tus decretos! Ayúdame a entender el significado de tus mandamientos, y meditaré en tus maravillas.

Lloro de angustia; anímame con tu palabra. No permitas que me engañe a mí mismo; concédeme el privilegio de conocer tu ley. He optado por el camino de la fidelidad, he escogido tus juicios. 1 R. 8:36Yo me apego a tus decretos; Señor, no me hagas pasar vergüenza. Si tú me ayudas, correré para seguir tus mandamientos.Lc. 19:6

Enséñame, Señor, a seguir cada uno de tus decretos. Dame entendimiento y obedeceré tu ley; y la cumpliré con todo mi corazón. Neh. 9:20Haz que yo ande por la senda de tus mandamientos, porque es ahí donde encuentro la felicidad.

¡Ayúdame a preferir tus decretos y a no amar el dinero! 1 S. 8:3Aparta mi vista de las cosas sin valor, y dame vida conforme a tu palabra. Mt. 18:9Confírmame tu promesa, que es para aquellos que te honran.

Ayúdame a dejar mis vergonzosos caminos; porque tus leyes son todo lo que quiero en la vida. Mt. 6:13¡Anhelo obedecer tus mandamientos! Renueva mi vida con tu justicia. Señor, dame tu gran amor y la salvación que me prometiste. Así tendré una respuesta para los que me desprecian, porque yo confío en tu palabra.

No me arrebates tu palabra de verdad, porque mi única esperanza está puesta en tus leyes. Obedeceré tus leyes por toda la eternidad. Jn. 15:10Viviré con libertad, porque he buscado tus mandamientos. Hablaré a los reyes de tus decretos, y no me avergonzaré.Ro. 1:16

¡Cuánto amo yo tus leyes! ¡Cómo me gozo en tus mandamientos! Yo amo tus mandamientos, y hacia ellos levanto mis manos; meditaré en tus decretos.

Recuerda las promesas que le hiciste a tu siervo, porque son mi única esperanza. Tus promesas me dan vida; me consuelan en medio de mi angustia. Sal. 19:7; Jer. 15:16Los orgullosos me ofenden hasta el colmo pero yo no me aparto de tu ley. Dt. 17:11Medito en tus leyes que no son nuevas, oh Señor, y me consuelan.

Estoy muy enojado con los malvados que rechazan tus mandamientos, porque estas leyes tuyas han sido la canción de mi vida en todos estos años de mi peregrinaje. Señor, por la noche evoco tu nombre; ¡quiero cumplir tu ley! Sal. 63:6Lo que a mí me corresponde es obedecer tus preceptos.

¡Señor, tú eres mío! ¡Yo prometo obedecer tu palabra! Nm. 18:20De todo corazón deseo tus bendiciones. Sé misericordioso como lo prometiste. Pensé en el rumbo que llevaba mi vida, y cambié para seguir tus normas. Me apresuro sin tardanza para obedecer tus mandamientos. Los malos han procurado arrastrarme al pecado, pero yo estoy firmemente anclado en tus leyes.Col. 2:8

A media noche me levantaré para darte gracias por tus leyes justas. Hch. 16:25Soy amigo de todos los que te honran, de todos los que observan tus preceptos. Señor, la tierra está llena de tu gran amor. ¡Enséñame tus decretos!Sal. 33:5

Has hecho muchas cosas buenas por mí, Señor, tal como lo prometiste. Ahora enséñame buen juicio y sabiduría. Porque creo en tus mandamientos. Yo anduve desviado hasta que tú me disciplinaste, ahora obedezco tu palabra. He. 12:10Tú eres bueno y sólo haces el bien; enséñame tus decretos.

Los orgullosos han inventado calumnias en mi contra, pero lo cierto es que yo obedezco tus mandamientos de todo corazón. Sus corazones son torpes y necios, pero yo me deleito en tu ley.Mt. 13:15

Me hizo bien haber sido afligido, pues me enseñó a poner atención a tus leyes. 2 Co. 7:10Ellas son para mí más valiosas que millones en oro y plata.Sal. 119:127

Señor, tú me hiciste, tú me creaste; dame ahora entendimiento para seguir tus mandamientos. Job. 10:8Que todos los que te honran se regocijen al verme, porque he puesto mi esperanza en tu palabra.

Señor, yo sé que tus juicios son justos, y que me disciplinaste porque lo necesitaba. Ap. 19:2Ahora, que tu gran amor me consuele, tal como lo prometiste a tu siervo. Rodéame de tus tiernas misericordias para que viva. Porque tu ley es mi deleite.

Que sean avergonzados los orgullosos, porque mienten acerca de mí. Pero yo meditaré en tus mandamientos.

Que me reconcilie con todos los que te temen y conocen tus normas. Sea mi corazón íntegro hacia tus decretos, para que yo no sea avergonzado. Esperando tu salvación se me va la vida; pero he puesto mi esperanza en tu palabra. Sal. 119:166Mis ojos se esfuerzan por ver cumplidas tus promesas. ¿Cuándo me consolarás? Parezco odre marchito por el humo, agotado de esperar. Pero todavía me aferro a tus leyes y las obedezco. Job. 30:30¿Cuánto tendré que esperar hasta que castigues a quienes me persiguen? Estos orgullosos que detestan tu verdad y tus leyes han cavado profundos pozos para que yo caiga. Todos tus mandamientos son confiables. Protégeme de aquellos que sin razón me persiguen. Jn. 17:17Casi habían acabado conmigo, y sin embargo me negué a ceder y a desobedecer tus leyes. Por tu gran amor, salva mi vida; entonces podré seguir obedeciendo tus decretos.

Tu palabra, Señor, es eterna, y permanece firme en el cielo. Is. 40:8; Mt. 24:35Tu fidelidad se extiende a cada generación, y permanece como la tierra que formaste. Tus leyes siguen siendo verdaderas hoy, porque todo está de acuerdo a tus planes.

Si tus leyes no hubieran sido mi alegría, la angustia me habría matado. Sal. 19:7; Jer. 15:16Jamás me olvidaré de tus mandamientos, pues con ellos me has dado vida. Tuyo soy; ¡sálvame, porque he procurado vivir de acuerdo a tus mandamientos! Aunque los malvados se oculten por el camino para matarme, yo tranquilamente meditaré en tus decretos.

Aun la perfección tiene sus límites, pero tus mandamientos no tienen límites. ¡Oh, cuánto amo tu ley! Pienso en ella todo el día. Dt. 17:19Me hace más sabio que mis enemigos, porque siempre está conmigo. Sí, tengo más entendimiento que mis maestros, porque siempre medito en tus normas. Dt. 4:6Soy más sabio que los ancianos, porque he obedecido tus mandamientos.

He rehusado seguir la senda del mal porque permaneceré obediente a tu palabra. No, no me he apartado de tus leyes, porque tu me has enseñado bien. Qué dulces son tus palabras a mi paladar; son más dulces que la miel. Sal. 19:10Por tus mandamientos tengo entendimiento; por eso aborrezco todas las formas equivocadas de vivir.Sal. 119:128

Tu palabra es una lámpara a mis pies, y una luz en mi sendero. 2 P. 1:19Lo prometí una vez y lo prometeré otra vez: que obedeceré tus maravillosas leyes.Neh. 10:29; Job. 27:5

Señor, he sufrido mucho; devuélveme la vida, tal como me lo prometiste. Acepta la expresión de mi gratitud y enséñame tus leyes. Sal. 19:14Mi vida cuelga de un hilo, pero yo no dejaré de obedecer tus leyes. Los malvados me han puesto trampas, pero no me apartaré de tus mandamientos. Sal. 140:5Tus decretos son mi tesoro; son el deleite de mi corazón. Cumpliré tus normas para siempre y hasta el fin.1 R. 8:58

Aborrezco a los que no se deciden a obedecerte; pero mi elección es clara: amo tu ley: Tú eres mi refugio y mi escudo; y tus promesas son mi única fuente de esperanza. Apártense de mi camino, gente perversa, que quiero obedecer los mandamientos de mi Dios. Sal. 6:8; Sal. 101:4Señor, sostenme como lo prometiste, y viviré; no defraudes mis esperanzas. Sal. 25:2Sostenme, y estaré a salvo; y meditaré en tus decretos continuamente.

Tú rechazas a los que se desvían de tus decretos, porque sólo maquinan falsedad. Ro. 8:6Tú desechas como escoria a los malvados de la tierra; por eso amo tus decretos. El temor a ti me hace temblar; temo tus juicios.Lc. 12:5; Hch. 5:5

No me abandones en manos de mis enemigos, porque yo he hecho lo recto y justo. Asegura una bendición para mí. No permitas que los orgullosos me opriman. Mis ojos se nublan en espera de tu liberación; en espera del cumplimiento de tu promesa. Soy tu siervo, trátame de acuerdo a tu gran amor; y enséñame tus decretos. Sal. 143:2Dame entendimiento, soy tu siervo; y así conoceré tus decretos.

Señor, ya es tiempo de que actúes. Porque estos malvados han violado tus leyes. Ec. 8:11Verdaderamente amo tus mandamientos más que el oro finísimo. Sal. 19:10Toda ley de Dios es recta. Yo detesto toda senda falsa.Sal. 119:104

Tus decretos son maravillosos; con razón los obedezco. La enseñanza de tus palabras dan luz, aun el sencillo puede entenderlas. Sal. 19:8; Mt. 11:25Jadeante abro la boca porque anhelo tus mandamientos.

Ven y ten misericordia de mí como lo haces con quienes aman tu nombre. Sal. 6:4Guía mis pasos conforme a tu promesa; no dejes que me domine la iniquidad. Líbrame de la opresión de los malvados; entonces podré obedecer tus mandamientos. Mírame con amor; enséñame tus decretos. Sal. 67:1Ríos de lágrimas brotan de mis ojos, porque la gente desobedece tu ley.Stg. 4:9

Oh Señor, tú eres justo y tus juicios son rectos. Ex. 9:27Tus decretos son perfectos, y dignos de confianza. Dt. 4:5Me consume el enojo por la forma en la que mis enemigos han desechado tus palabras. Sal. 69:9He puesto a prueba tus promesas por completo y es por eso que las amo tanto. 2 S. 22:31; Pr. 30:5Indigno soy y despreciado, pero no olvido tus mandamientos.

Tu justicia es eterna, y tu ley es la verdad. Jn. 17:17En mi angustia y tribulación tus mandamientos son mi alegría. Tus decretos son siempre justos; ayúdame a comprenderlos y viviré.

Oro a ti con todo el corazón; respóndeme, Señor; y obedeceré tus decretos. A ti clamo: «¡Sálvame!». Así podré cumplir tus decretos. Muy de mañana, antes de salir el sol, clamo a ti pidiendo ayuda; en tus palabras he puesto mi esperanza. Sal. 5:3; Sal. 88:13Me quedo despierto en la noche para meditar en tus promesas. Is. 26:9Conforme a tu justicia, salva mi vida.

Ya vienen contra mí esos hombres sin ley; andan lejos de tu ley. Pero tú estás cerca, Señor, todos tus mandamientos son verdad. Jn. 17:17Desde mis primeros días he sabido que tu voluntad no cambia nunca. Mt. 5:18; 1 P. 1:25Mira mis penas y líbrame, pues no he olvidado tu ley. Defiende mi causa; ponte de mi lado. Protege mi vida como lo prometiste. Sal. 37:6Los malvados están lejos de la salvación porque ellos no buscan tus decretos. Sal. 109:17Señor, cuán grande es tu misericordia; devuélveme la vida conforme a tu justicia.

Muchos me persiguen y me causan problemas, pero yo no me aparto de tu voluntad. Sal. 3:0Detesté a esos traidores porque tu palabra no les importa nada. Hch. 17:16Señor, mira cuánto amo tus mandatos. Devuélveme ahora la vida conforme a tu gran amor. Todas tus palabras son verdad; todas tus leyes son justas y permanecen para siempre.

Grandes hombres me han perseguido sin causa, pero mi corazón solamente teme a tu palabra. Is. 66:2En tu palabra me regocijo como quien descubre un gran tesoro. Is. 9:3¡Cómo detesto toda falsedad, y cómo amo tus leyes! Sal. 101:7Te alabaré siete veces al día porque tus leyes son justas.

Los que aman tus leyes tienen profunda paz y no tropiezan. Ga. 6:16; 1 Jn. 2:10Anhelo tu salvación, Señor, y por eso he obedecido tus mandamientos. Gn. 49:18He obedecido tus decretos, y los amo mucho. Sí, he obedecido tus mandamientos y decretos, porque tu sabes todo lo que hago.Sal. 139:3

Oh Señor, escucha mi clamor, dame el sentido común que prometiste. Escucha mis plegarias. Líbrame como lo prometiste. Que se llenen mis labios de alabanza, pues tú me enseñas tus decretos. Que mi lengua entone un canto a tu palabra, pues todos tus mandamientos son justos. Que estés listo para ayudarme, pues yo he decidido seguir tus mandamientos. Oh Señor, he anhelado tu salvación, y tu ley es mi deleite. Déjame vivir para alabarte; que tus leyes me ayuden.

Me he apartado como oveja extraviada; ven y encuéntrame, porque no me he olvidado de tus mandamientos.Is. 53:6; 1 P. 2:25