Pr. Proverbios, capítulo Libro de los Proverbios, capítulo 21
Como los repartimientos de las aguas,
Así el corazón del rey está en la mano de Yavé.
A todo lo que quiere lo inclina.2 Cr. 36:22
Todo camino del hombre es recto en su propia opinión,
Pero Yavé pesa los corazones.Pr. 16:2
Yavé prefiere el derecho y la justicia en vez de los sacrificios.Os. 6:6
Ojos altivos, corazón arrogante,
Y la lámpara de los perversos son pecado.
Los planes del diligente solo traen ganancia,
Los del precipitado, solo indigencia.Pr. 10:4
Acumular tesoros con boca mentirosa
Es vanidad ilusoria y trampa de muerte.
La violencia de los impíos los arrastrará,
Por cuanto se niegan a obrar con justicia.
La senda del vicioso es torcida y extraña,
Las acciones del puro son rectas.
Más vale vivir en rincón de azotea,
Que en casa espaciosa con mujer rencillosa.Pr. 25:24
Afán del perverso es desear el mal,
Su prójimo nunca halla favor ante sus ojos.
Cuando el burlador es castigado, el simple se hace prudente,
Y cuando el sabio es instruido, adquiere conocimiento.Pr. 19:25
El justo considera la casa del impío,
Y precipita al impío a la ruina.
El que cierra sus oídos al clamor del pobre
No será escuchado cuando grite.Pr. 3:27
Un regalo en secreto aplaca la ira,
Y un soborno bajo el manto, el gran furor.1 S. 25:18
Alegría para el justo es que se haga justicia,
Pero terror para los que practican iniquidad.
Hombre que se extravía del camino de la sabiduría
Va a parar a la asamblea de los difuntos.
El que ama el deleite será un hombre pobre,
Quien ama el vino y los ungüentos no enriquecerá.Pr. 23:21
El impío está en lugar del justo y
El que pervierte ocupa el puesto de los rectos.
Más vale habitar en tierra desierta,
Que con mujer rencillosa e iracunda.Pr. 25:24
Preciosos tesoros y aceite hay en la casa del sabio,
Pero el hombre insensato los dilapida.
El que va tras la justicia y la misericordia
Halla vida, prosperidad y honra.Pr. 19:17
El sabio conquista la ciudad de los poderosos,
Y humilla la fortaleza en la que ella confía.Ec. 9:16
El que guarda su boca y su lengua
Guarda su alma de penurias.
El soberbio presuntuoso tiene por nombre insolente,
Y obra con saña y furor.
Los deseos del perezoso lo matan,
Pues sus manos no quieren trabajar.
Todo el día desea y desea más,
Pero el justo da y no escatima.Sal. 37:26
Los sacrificios del perverso son repugnancia,
¡Cuánto más cuando los ofrece con malicia!Pr. 15:8
El testigo falso perecerá,
Pero el que atiende, habla perpetuamente.Pr. 19:5; Pr. 19:9
El perverso se presenta desafiante,
Pero el recto examina su camino.
No hay habilidad, ni inteligencia,
Ni consejo frente a Yavé.Ez. 28:5; Job. 5:13
El caballo es preparado para el día de la batalla,
Pero la victoria es de Yavé.Sal. 33:17