Hch.At HechosAtti, capítulocapitolo Hechos de los ApóstolesAtti degli Apostoli, capítulocapitolo 13

Traduzioni Confronta

Despedida de Bernabé y Saulo

En la iglesia de Antioquía eran profetas y maestros Bernabé, Simeón el Negro, Lucio de Cirene, Manaén (hermano de crianza del tetrarca Herodes) y Saulo.Hch. 11:27

Un día en que estos hombres estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo dijo:

―Apártenme a Bernabé y a Saulo para la tarea a la que los he llamado.Hch. 9:15; Ro. 1:1; Ga. 1:15; 1 Ti. 2:7

Después de ayunar y orar, pusieron las manos sobre ellos y los despidieron.Hch. 6:6

En Chipre

Dirigidos por el Espíritu Santo, Saulo y Bernabé fueron a Seleucia y de allí navegaron a Chipre. Juan viajaba con ellos como ayudante.

Después de predicar la palabra de Dios en la sinagoga de los judíos que había en Salamina, Hch. 12:25fueron recorriendo toda la isla hasta llegar a Pafos, donde conocieron a cierto mago y falso profeta judío llamado Barjesús. Este estaba muy cerca del gobernador Sergio Paulo, hombre de gran entendimiento. El gobernador invitó a Bernabé y a Saulo porque deseaba escuchar la palabra de Dios. Pero Elimas el mago (así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al gobernador, se puso en contra de ellos.Hch. 8:9; 2 Ti. 3:8

Entonces Saulo (que también se llama Pablo), lleno del Espíritu Santo, clavó los ojos en el mago y le dijo: «Hijo del diablo, mentiroso y villano, enemigo de toda justicia, ¿hasta cuándo vas a torcer los caminos rectos del Señor? Mt. 13:38; Jn. 8:44; 1 Jn. 3:8La mano de Dios se está levantando contra ti y quedarás temporalmente ciego».

Instantáneamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas, y comenzó a andar a tientas, suplicando que alguien le tomara la mano y lo guiara.

Cuando el gobernador vio aquello, creyó, maravillado de la enseñanza del Señor.

En Antioquía de Pisidia

Pablo y los que andaban con él zarparon de Pafos y desembarcaron en Perge de Panfilia. Allí Juan los abandonó para regresar a Jerusalén, Hch. 15:38pero Bernabé y Pablo continuaron su viaje hasta Antioquía de Pisidia.

Al llegar el día de reposo, asistieron a la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron el siguiente mensaje: «Hermanos, si tienen alguna enseñanza de aliento para el pueblo, tomen la palabra».

Pablo se puso entonces de pie, los saludó con la mano, y les dijo: «Varones de Israel, y cualquiera que tema al Señor, escúchenme. El Dios de la nación israelita escogió a nuestros antepasados y, después de enaltecerlos en Egipto, rescatándolos milagrosamente de la esclavitud, los estuvo alimentando durante cuarenta años en el desierto. Ex. 1:1; Ex. 13:16; Ex. 16:35Luego destruyó siete naciones de Canaán y le dio a Israel aquel territorio como herencia.Jos. 3:10

»Después de esto, durante unos cuatrocientos cincuenta años, les estuvo dando jueces que los gobernaran, hasta los días del profeta Samuel. Jue. 2:16Entonces, el pueblo pidió un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, que reinó cuarenta años. 1 S. 8:5; 1 S. 9:16Dios lo quitó y puso en su lugar a David, hombre de quien Dios mismo dijo: “David, hijo de Isaí, es un hombre conforme a mi corazón y me obedecerá”.1 S. 13:14; Sal. 89:20

»Precisamente, uno de los descendientes del rey David, Jesús, es el Salvador que Dios le prometió a Israel. 2 S. 7:12; Sal. 132:11; Is. 11:1Antes que él viniera, Juan el Bautista proclamó la necesidad que tenían los israelitas de arrepentirse de sus pecados. Mt. 3:1Al final de su carrera, Juan declaró: “¿Creen ustedes acaso que soy el Mesías? ¡No! Pero él vendrá pronto. En comparación con él yo no valgo nada”.Jn. 1:20; Jn. 3:28

»Hermanos, descendientes de Abraham, y cualquier gentil que reverencie a Dios: esta salvación es para todos nosotros. Mt. 10:6Los que vivían en Jerusalén y sus jefes cumplieron las profecías al condenar a Jesús. Ellos no lo reconocieron, a pesar de que escuchaban la lectura de los profetas todos los sábados. Lc. 24:27; 1 Co. 2:8Como no hallaban ninguna causa justa para condenarlo, buscaron la manera de que Pilato lo matara. Mt. 27:20; Lc. 23:23; Hch. 3:14Después de que se cumplieron las profecías acerca de la muerte del Mesías, lo bajaron de la cruz y lo colocaron en una tumba. Pero Dios lo resucitó, Mt. 28:6; Mr. 16:6Y muchos de los hombres que lo habían acompañado a Jerusalén desde Galilea, lo vieron varias veces. Y aquellos hombres ahora son sus testigos ante el pueblo.Jn. 20:19

»Nosotros hemos venido aquí para darles a conocer la buena noticia de que Dios, al resucitar a Jesús, ha cumplido la promesa que les había hecho a nuestros antepasados, y la ha hecho realidad para nosotros. El salmo segundo expresa lo siguiente:

»“Tú eres mi hijo; hoy mismo te he engendrado”.Gn. 22:18; 2 S. 7:12; Is. 4:2; Dn. 9:24; Sal. 2:7; He. 1:5

»Dios había prometido que lo levantaría de entre los muertos y no volvería a morir. Así lo declaran las Escrituras:

»“Yo cumpliré las bendiciones santas y seguras que le prometí a David”.Is. 55:3

»En otro pasaje dice:

»“Dios no dejará que su santo se pudra”.Sal. 16:10; Hch. 2:31

»Por cierto, después que David sirvió a su generación de acuerdo con la voluntad de Dios, murió, fue enterrado con sus antepasados y su cuerpo se descompuso. 1 R. 2:10; Hch. 2:29Pero aquel a quien Dios resucitó, no sufrió la corrupción de su cuerpo. Hch. 2:31¡Hermanos! ¡Escúchenme! ¡Por medio de Jesús se les anuncia el perdón de los pecados! A cualquiera que crea en él se le declara justo, lo cual la ley de Moisés nunca pudo hacer. Is. 53:12; Jer. 31:34; Lc. 24:47; Ro. 3:20¡Cuidado! Procuren que las siguientes palabras de los profetas no se apliquen a ustedes:

»“Miren, asómbrense y perezcan, burlones. Porque en los días de ustedes estoy realizando una obra que no creerán cuando alguien se la anuncie”».Hab. 1:5

Al salir de la sinagoga, les pidieron que regresaran a hablarles la siguiente semana. Pero muchos judíos y gentiles piadosos que adoraban en la sinagoga siguieron a Pablo y a Bernabé, y estos les aconsejaron que permanecieran fieles en la gracia que Dios les ofrecía.Hch. 11:23

A la semana siguiente, casi la ciudad entera fue a escucharlos predicar la palabra de Dios. Pero cuando los judíos vieron el gentío, llenos de celos se pusieron a blasfemar y a rebatir las palabras de Pablo.

Entonces Pablo y Bernabé valientemente les dijeron: «Era necesario que las buenas noticias de Dios las conocieran primero ustedes los judíos. Pero como las rechazan y se muestran indignos de la vida eterna, no nos queda otro remedio que ofrecérselas a los gentiles. Dt. 32:21; Hch. 3:26; Hch. 4:29; Hch. 18:6Después de todo, el Señor nos lo ha ordenado:

»“Te he convertido en luz que ilumina a los gentiles y, por lo tanto, les has de llevar la salvación hasta lo más recóndito del mundo”».Is. 49:6; Is. 42:6; Lc. 2:32

Al oír esto los gentiles sintieron una gran alegría y celebraron la palabra del Señor. Y creyeron los que estaban destinados para obtener la vida eterna. Y el mensaje de Dios se propagó en toda aquella región.

Pero un día, los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los jefes de la comunidad, y persiguieron a Pablo y Bernabé y los expulsaron de la localidad. 2 Ti. 3:11Ellos se sacudieron entonces el polvo de los pies, como señal, contra la ciudad y se fueron a Iconio. Mt. 10:14; Mr. 6:11; Lc. 9:5Y sus discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.